Cómo ahorrarte las comisiones de mantenimiento de las tarjetas

Las comisiones de mantenimiento de las tarjetas son ese tipo de cosas que resulta molesto ver en el extracto bancario. Con el paso del tiempo, nos cuesta percibir el valor añadido que suponer disponer de una tarjeta de crédito. Además, cada vez que la usamos para pagar en los establecimientos, el banco recibe una pequeña comisión a cargo del comerciante. En definitiva, si hubiese una manera de ahorrarse las comisiones de mantenimiento de la tarjeta, seguro que estarías encantado de conocerla.

¿Aún tienes dudas? Probablemente, se te disipen si te decimos que estas comisiones pueden suponer entre 15 ó 30 euros al año. En algunas tarjetas, el coste es aún mayor, si bien suelen incluir una serie de servicios añadidos que lo compensan.

Actualmente, hay más de 70 millones de tarjetas en circulación en España. ¿No crees que entre tanta tarjeta activa, tiene que haber alguna que no pague comisiones? La respuesta es sí y vamos a explicarte cómo conseguirla.

Limítate a contratar tarjetas gratuitas

Esto puede parecer una obviedad, pero lo cierto es que muchos clientes aceptan las tarjetas que sus bancos les entregan sin detenerse a meditar si realmente las necesitas o si existe alguna alternativa que no suponga el pago de una comisión de mantenimiento.

Por lo pronto, una gran parte de las tarjetas de debito son gratuitas. Si estas pagando por tu tarjeta de débito te recomendamos encarecidamente que lo hables con tu banco o bien que cambies de entidad bancaria.

Por otro lado, también hay entidades que proporcionan tarjetas de crédito gratuitas a sus clientes. Basta con que abran una cuenta corriente en la entidad. Esto es muy habitual en las entidades bancarias que operan online, por cierto.

Contrata las tarjetas de crédito vinculadas a las cuentas nómina

Comisiones tarjetasLas cuentas nómina son un tipo de cuenta corriente que ofrece una serie de ventajas añadidas a sus titulares como, por ejemplo, la exención de las comisiones habituales; es decir, mantenimiento, transferencias o cobro de cheques. Además, las tarjetas también suelen ser gratuitas, con lo que no tendrás que pagar la dichosa comisión de mantenimiento de las mismas.

Para poder beneficiarte de estas ventajas, es necesario cumplir con una serie de condiciones. En la gran mayoría de los casos, la condición principal es la domiciliación de la nómina, pensión o subsidio social. En algunos casos, puede ser suficiente con recibir un ingreso mensual de cualquier naturaleza.

A esta condición básica, pueden añadirse algunas otras, dependiendo de la entidad bancaria y de las ventajas de que la cuenta en cuestión ofrezca. Estos requisitos complementarios son muy variados. Te indicamos un listado orientativo:

  • Domiciliación de recibos habituales por trimestre.
  • Utilización de la tarjeta de crédito un número mínimo de veces cada mes, trimestre o al año.
  • Mantener un saldo medio mensual por encima de determinado importe.
  • Contratar productos de ahorro o inversión por valor de determinada cantidad.
  • Contratar otro tipo de productos financieros, ya se trate de seguros, préstamos hipotecarios, TPVs comerciales, etc.

Contrata una tarjeta de crédito sin cambiar de banco

Además de las tradicionales tarjetas de crédito que los bancos emiten para sus propios clientes, también existen tarjetas que pueden ser contratadas sin cambiar de banco.

Su funcionamiento es muy sencillo. Durante el proceso de contratación, hay que indicar un número de cuenta corriente del que seamos titulares, y en la cual se cargarán los cobros concernientes al crédito dispuesto de la tarjeta contratada. No hace falta abrir una segunda cuenta ni nada por el estilo.

Además de resultar muy cómodo, estas tarjetas suelen tener más ventajas que las tradicionales.

La principal de estas ventajas es que, salvo excepciones, no hay comisión de mantenimiento alguna. Es decir, es gratis. Como mencionábamos, también ofrecen otras ventajas como, por ejemplo:

  • Seguros de viajes.
  • Descuentos en establecimientos como estaciones de servicio, grandes superficies o supermercados.
  • Acceso a catálogo de productos y servicios con precios reducidos.
  • Seguros de compras.
  • Descuentos en las compras aplazadas.
  • Cancelación de la deuda de otras tarjetas de crédito.

Comisiones de las que no podrás librarte

Por otro lado, debes tener en cuenta que, pese a que el mantenimiento de la tarjeta te salga gratis, hay otras comisiones de servicio que no podrás evitar, salvo que no hagas uso de dicho servicio o no incurras en la causa que las genera.

Existen muchas comisiones de este tipo. Algunas son sobradamente conocidas por los consumidores. Otras, sin embargo, pueden cogerte de improviso.

  • Comisión por realización de duplicado de la tarjeta. En caso de que quieras crear un duplicado a nombre de otra persona autorizada, es probable que se te cobre una comisión.
  • Comisión por reintegro en efectivo en cajero fuera de la red oficial. Aunque uses tu tarjeta de débito, ten por seguro que tendrás que pagar una comisión si acudes a un cajero que no esté incluido en la red a la que se acoge tu banco.
  • Comisión por sacar dinero a crédito. Esta funcionalidad de las tarjetas de crédito es una de las operaciones más caras que existen.
  • Comisión por transferencia de fondos. Se trata de una operación similar a la de sacar dinero a crédito pero, en este caso, el dinero pasa al saldo de la cuenta corriente.
  • Comisión por compras en divisa extranjera. Casi todos los bancos aplican un diferencial al tipo de cambio aplicado sobre la divida extranjera. No te das cuenta pero te han cobrado por ello.
  • Comisión por pago aplazado. Todo el mundo sabe que si aplazas la liquidación del saldo de tu tarjeta, vas a tener que pagar intereses.
  • Comisión por aviso de saldo insuficiente en la cuenta para la liquidación de la tarjeta. En caso de que se intente liquidar el crédito dispuesto de tu tarjeta y no haya saldo suficiente en tu cuenta, tu banco te emitirá un aviso, por regla general, a través de SMS. La tontería puede salirte por 35 euros o más.

En conclusión, tienes muchas alternativas para ahorrarte el mantenimiento de tu tarjeta de crédito, pero no cometas el error de que pensar que el resto de servicios también van a ser gratuitos.

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