Cinco fraudes muy habituales con las tarjetas y cómo evitarlos

Los fraudes con las tarjetas de crédito son casi tan antiguos como las propias tarjetas bancarias. Desde que se comenzó a generalizar su uso, algunas personas han intentado sacar provecho de las lagunas en su seguridad para comprar productos de manera fraudulenta, especialmente en las compras realizadas a través de Internet.

Por esta razón, vamos a explicar cuáles son los fraudes más habituales que actualmente se realizan en España con las tarjetas de crédito, para que no te conviertas en una víctima más de los estafadores, haciendo especial hincapié en cómo evitarlas.

Phising

Se trata de un término informático que caracteriza un tipo de fraude cometido con el objetivo de obtener información confidencial de forma fraudulenta. Normalmente, el phiser (cibercriminal) se hace pasar por otra persona o empresa (en ocasiones, nuestro banco), en una aparente comunicación oficial por correo electrónico, pidiendo ciertos datos personales, entre ellos la tarjeta de crédito.

Para evitar este fraude, nunca debemos proporcionar datos personales ni confidenciales en ninguna comunicación por correo electrónico ni ningún otro medio telemático, por muy oficial que parezca la comunicación. Nuestra entidad ya dispone de nuestros datos personales y, por supuesto, de nuestra tarjeta de crédito, y nunca nos preguntará por ella.

Smishing

Fraudes tarjetasEl smishing es similar al phising pero, en este caso, los estafadores utilizan mensajes de texto en lugar de enviarnos correos electrónicos que, al igual que estos, tienen una apariencia bastante similar a la que enviaría una empresa o entidad financiera. Además, cuentan con la ventaja de que, en muchas ocasiones, solo tenemos que decir si aceptamos o cancelamos, sin dar mucha más información.

Una vez aceptado, pueden pasar meses sin recibir más comunicación, y el usuario no se ha dado cuenta de que ha habido fraude. Por ello, y al igual que ocurre con el phising, debemos evitar aceptar SMS sospechosos o que nos dirijan a sitios que nos inspiran poca confianza, por lo que pudiera pasar.

Hacking

Esta forma de fraude consiste en infectar el ordenador personal de la víctima con un virus o troyano para obtener datos de interés que puedan ser utilizados posteriormente con fines fraudulentos. El mismo troyano se encarga del envío de esta información a la dirección del delincuente sin que pueda ser detectado o advertido por la víctima.

Si bien se trata de una forma sutil de obtener los datos, pues la víctima no se entera de que se le están siendo sustraídos, existen antivirus y softwares de detección de sowftare malicioso que pueden poner fin a este tipo de fraudes. Tan solo es necesario instalarlo en nuestro equipo y él mismo se encargará de hacer de policía por nosotros. Eso si, es importante mantenerlos actualizados para que estén al día de los nuevos virus que vayan saliendo.

Ataques masivos a empresas

En muchas ocasiones, los hackers lanzan ataques masivos a las bases de datos de las empresas con el objetivo de obtener los números de las tarjetas de crédito de sus clientes. Algunos de ellos han sido bastante conocidos, y han causado verdaderos quebraderos de cabeza tanto a los usuarios, a las empresas e, incluso, a las propias administraciones públicas.

Por esta razón, y aunque poco se puede hacer ante este tipo de ataques por nuestra parte para evitar esta fraude, conviene utilizar tarjetas de prepago que se puedan recargar, especialmente pensadas para comprar por Internet y en tiendas que no inspiran mucha confianza. De esta manera, aunque tengan toda la información de la tarjeta, no podrán comprar nada al no disponer de fondos suficientes en la misma para hacerlo.

Duplicados de tarjetas

A diferencia de los anteriores tipos de fraude, en los que el estafador tan solo tenía que obtener los datos de la tarjeta de créditos, los duplicados sirven para obtener una réplica de nuestra tarjeta de crédito. Existen multitud de sistemas para duplicar las tarjetas en los cajeros automáticos, y otros tantos para conseguir su código PIN.

Por esta razón, debemos de evitar darle el código PIN a nadie ni enviarlo en nuestras comunicaciones ni por correo electrónico ni por mensajería instantánea. Además, debemos tarparnos las manos cuando metamos el código PIN en el cajero automático.

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