Cinco errores habituales al utilizar tarjetas de crédito

Las tarjetas de bancarias se han convertido en todo un aliado para realizar las compras sin llevar dinero en efectivo. Sin embargo, en muchas ocasiones, cometemos errores a la hora de utilizarlas, de los que no somos conscientes y que, sin embargo, tienen fácil solución.

Por esta razón, vamos a hablar de cinco de los errores más habituales con las tarjetas de crédito, por si alguna vez te ha ocurrido y no sabes exactamente cómo actuar en cada momento.

Financiar gastos elevados

Financiar las compras a través de la tarjeta de crédito es uno de los errores más habituales que solemos cometer. Se trata de una alternativa muy cómoda, ya que no es necesario acudir a nuestra entidad financiera a solicitar un préstamo o un crédito, pero al mismo tiempo es muy cara.

Aplazar el pago con una tarjeta de crédito supone tener que asumir un coste más alto que el de otros instrumentos financieros similares. Por esta razón, conviene no aplazar ningún pago a través de la tarjeta de crédito, pues la TAE en este caso es mayor que en el caso de un préstamo al consumo, por ejemplo.

No controlar los pagos realizados

Tarjetas de créditoA diferencia de las tarjetas de débito, que van cargando el importe de las compras en la cuenta corriente del titular en ese mismo momento, las tarjetas de crédito acumulan todos los importes para cargar el total al final de mes.

Esto puede provocar que, en algunas ocasiones, perdamos la conciencia de cuánto llevamos gastado durante ese mes o el período de tiempo que corresponda. Bien es cierto que dispondremos del extracto en todo momento, pero el hecho de que el saldo de la cuenta bancaria se mantenga intacto puede hacer que realicemos más compras de las necesarias.

No tener en cuenta los seguros vinculados a la tarjeta

La mayoría de tarjetas de crédito llevan aparejadas una serie de seguros vinculados a su contratación. Entre ellos, destacan los seguros de asistencia en viaje, seguros de accidente, seguros de protección de pagos, los seguros de atraco y uso fraudulento o los seguros de protección de robo en cajeros, entre muchos otros.

En algunas ocasiones, contratamos una póliza en otras aseguradoras sin antes pararnos a pensar si ya teníamos ese seguro vinculado a la tarjeta de crédito, y acabamos pagando por un servicio que ya tendríamos cubierto.

No conocer todas las comisiones y cuotas de la tarjeta

Normalmente, los titulares de tarjetas de crédito no pagan cuotas por las mismas, pues tienen domiciliada la nómina o cumplen con los requisitos para acceder a esta posibilidad. Sin embargo, en algunas ocasiones, existen comisiones encubiertas o costes de los que no somos conscientes, como una comisión por sacar dinero en algunos cajeros o comisión por no utilizarla durante un período de tiempo determinado, pero que pueden suponer la diferencia entre una tarjeta barata y una más cara.

Por esta razón, es importante leer el contrato con detenimiento para conocer de antemano cuáles son todos los costes asociados a la tarjeta para, de esta manera, evitar sustos a la hora de utilizarla.

Utilizar crédito en lugar de débito

A veces, nos empeñamos en disponer de una tarjeta de crédito sin darle el uso para el que está pensado: ni necesitamos aplazar el cargo en cuenta hasta final de mes, ni vamos a realizar ningún pago a crédito ni tampoco vamos a utilizar ninguno de los seguros vinculados a la tarjeta.

En estas circunstancias, puede ser mejor contratar una tarjeta de débito, porque su coste es, en la mayoría de ocasiones, mucho menor. Además, permite llevar un mayor control de nuestros gastos, algo que puede ser muy interesante para aquellas personas con problemas para llevar sus finanzas personales.

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